viernes, 14 de noviembre de 2014

Sobre la televisión

¿Qué decir sobre la televisión y sus efectos en la formación o deformación de la gente que no se haya dicho ya, sobre todo en la gente menuda, por aquello de que es la más vulnerable por moldeable? Si tenemos en cuenta que, como casi en todo, lo que prima es la captación de televidentes para tener el "share" más alto, ser más requerida por la publicidad e incrementar su volumen de ingresos, parece que lo primero que se debe buscar es qué tipo de población es la que más TV consume para cebarla con los programas que desean bajo la contundente respuesta cuando se hacen las encuestas de que lo que quieren al llegar a casa y encender el aparato es algo que les relaje. Pues, ¡hala!, a poner realities, cuanto más soeces y al límite de la obscenidad mejor. Mientras tanto, la 1ª cadena nacional, oscilando ideológicamente según el partido en el poder y sin publicidad que la mantenga, pierde espectadores a medida que decae el interés de la gente por su programación. ¿De qué sirve que la 2ª cadena nacional muestre programas formativos si en el mejor de los casos es vista por el 13%? Por otra parte es de justicia decir que las horas que pasamos ante el televisor pueden oscilar desde el mero entretenimiento a la cultura, con alguna pizca de morbo. Pero en todo caso hay que preservar al televidente infantil del uso y abuso de programas sin control. Por esta razón es por lo que quienes peinamos canas y llevamos encima la carga de tantos programas y cadenas vistos, nos atrevemos, desde nuestras ideas veteranas, a soltar el siguiente cúmulo de consejos por si alguien tuviera interés en leerlos y sobre todo en seguirlos. 01. Los padres deben ser responsables de enseñar a los hijos a ver espacios televisivos enriquecedores. 02. Enseñar y seleccionar no es lo mismo que "ver programas de televisión". 03. Crear un criterio de selección del momento de ver TV para evitar un consumo innecesario. =4. Acordar de antemano el programa a ver. 05. Evitar que haya otro aparato de TV en el cuarto de los hijos, para evitar el aislamiento, la adicción y el perjuicio a la vida familiar. 06. Tener un horario preestablecido para ver programas de TV. 07. No usar la TV como "niñera electrónica". 08. Apagar la TV mientras se coma en familia. 09. Orientar la capacidad de imitación del niño hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares que merezcan ser imitados. 10. Tratar de acompañar como padres a los hijos a ver TV, para verter juicios apropiados sobre los programas. 11. Aceptar la responsabilidad de que son los padres los principales formadores de los hijos. 12. Tener en cuenta que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje. 13. Los padres deben informarse del contenido de los programas de TV. 14. Una vez informados del contenido de los programas de TV, respetar la señalización de los programas infantiles difundida por el Ministerio de Educación y Ciencia y por el Consejo Nacional de Televisión. 15. Concienciarse de que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito familiar. 16. Esforzarse en buscar alternativas a la TV fomentando otro tipo de actividades. 17. Hacer llegar a los niños la "cultura de la imagen" por medios que no sean exclusivamente los televisivos. 18. Fomentar en familia el análisis crítico del contenido de los programas televisivos. 19. Convertir los programas de TV en materia de conversación en reuniones de familia, en los que sean analizados. 20. Crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños. 21. Estar muy atentos a los comerciales para que la TV no convierta a los hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia. 22. Aceptar como derecho y deber el iniciar a los hijos en una positiva y prudente educación sexual que evite una imagen distorsionada del amor humano. 23. Impedir que los hijos vean una TV de mala calidad que les haga confundir la realidad con la ficción, desorientarlos y equivocarlos al comprender y valorar el sentido de la vida. 24. Evitar que el ver o no no ver TV se convierta en los niños en un premio o castigo. 25. Organizarse como padres de familia para exigir una TV de calidad. 26. Incentivar el uso de una buena TV resaltando y difundiendo entre nuestras amistades los buenos programas. 27. Tener en cuenta que el ejemplo es la herramienta más eficaz de los padres a la hora de usar la TV.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Ser positivos

Se dice que cuando se cierra una puerta siempre hay una ventana que se abre, que después de la tempestad viene la calma y que hay que quedarse siempre con la parte llena de la botella. Y es que el refranero, que es tan rico en expresiones como sabio en consejos, nos invita a ser positivos en nuestras acciones, a atacar con intensidad cada momento de nuestra vida, a reírnos, a ser felices y a hacer felices a los demás relativizando los problemas y confiando en nuestra capacidad para superarlos, conscientes de que así tendremos salud, evitaremos males como la depresión, la ansiedad o la agonía, así como ser desplazados de nuestros círculos de amistades y familiares por cenizos y agoreros. Por eso remitimos, a modo de consejo, diez ideas que pueden ayudarnos a ser positivos: 1. Pensar positivamente en cada momento visualizando éxitos, no fracasos, y evitando la gente y los ambientes negativos. 2. Decidir nuestros propios sueños y objetivos, pero viables. 3. Pasar a la acción para intentar cumplirlos. 4. No dejar de aprender nunca. 5. Ser persistentes y trabajar duro. 6. Aprender a analizar los detalles. 7. Poner toda nuestra atención en cuanto hagamos. 8. No temer innovar, intentar ser diferentes. 9. Comunicarse con la gente de forma efectiva. 10. Actuar con honradez.

viernes, 10 de octubre de 2014

Sobre la conciencia

Hablamos de conciencia refiriéndonos a esa facultad humana de autorreflexión que nos dicta, antes de ejecutar un hecho, un comportamiento. Por norma hablamos de buena conciencia, aunque justo es reconocer que también existe la mala, lo mismo que existen el bien y el mal. Ambas se debaten en nuestro fuero interno y contribuyen a las buenas y malas acciones a las que nuestra capacidad e intereses nos conducen. Obviando la mala y quedándonos con el desarrollo de la conciencia, buena por antonomasia, vertamos un decálogo de sugerencias para contribuir a ser mejores personas, a ser más felices convenciéndonos de que son válidas y mejores ciudadanos con vistas a hacer la vida más agradable, porque a veces cargamos sobre nuestros hombros cargos de conciencia por temas que no deberían afectarnos tanto. 01. Trata de llegar al corazón de los problemas 02. Toma parte activa en lo que es verdaderamente importante en tu vida 03. Procura que las acciones y emociones de otras personas te influyan cada vez menos 04. Abandona actividades y tareas innecesarias y superfluas que no te enriquezcan 05. Conviértete en una mejor persona que crece en múltiples aspectos personales 06. Compréndete mejor a ti mismo revisando tus patrones de pensamiento, acciones y actitud 07. Desarrolla y practica la productividad máxima alejándote de la adicción a las distracciones 08. Inspira a otros a acompañarte en tu camino de desarrollo personal 09. Alivia tu estrés incrementando las actividades y hábitos positivos 10. Deja de lado a aquellas personas o ideas que están en contra de tus más grandes sueños.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Divagaciones sobre la crítica

Somos muy dados a la crítica, sobre todo sin que esté presente la persona criticada, como si lo que quisiéramos, más que solucionar el hecho con el que en principio no estamos de acuerdo, es soltar nuestra mala fe para que, con la aquiescencia de la tercera persona con quien hablamos, nuestra conciencia se sienta liberada. Y es que parece que los problemas de conciencia pesan, por lo que de vez en cuando hay que soltarlos. Por otra parte, como la capacidad de escucha también es deficitaria, el mero hecho de echar una diatriba le permite al interlocutor replicar con la suya hasta que ambos mensajes van tan en paralelo que al final uno no sabe lo que ha dicho el otro, pero se siente mejor por haberse desprendido de su sapo por aquello del que calla otorga. Así nos desenvolvemos en lugar de que una vez detectado el mal que nos afecta vayamos a buscar la fuente de un desaguisado que en ocasiones sólo estriba en un problema de exposición o de interpretación. Pero hacemos complicado lo sencillo pensando en lo que no debiéramos y como a la mayoría de los interlocutores les da igual lo que les digan, no vaya a ser que por replicar tengan problemas o pierdan esa mal llamada amistad, se callan, otorgan o se ponen a contar su experiencia al respecto, tanto más exagerada, hacia arriba o hacia abajo, que la que están oyendo. Es porque la crítica es un tema del que no nos vamos a desprender nunca, que conviene aprender a pasar de ella y procurar que no nos afecte en nuestra manera de ser, por lo que exponemos esta serie de consejos para afrontarla: Decide a qué le das importancia y a qué no se la das para poder responder en ciertas circunstancias o para ignorar otras. No sientas un ataque cuando alguien lance alguna crítica sobre ti. Las personas activas y participativas están expuestas a halagos y críticas constantemente y saber gestionarlos no es siempre fácil. Reconoce de dónde viene esa crítica y ayuda a reconducirla en lugar de tomártelo personalmente. Cuando alguien te haga una crítica, sonríe y no digas nada más, porque puede que la persona que la haga simplemente esté buscando una reacción tuya. Conserva tu energía para otros temas, porque cuando alguien habla mal de alguien está diciendo la verdad sobre sí mismo. Generalmente, cuando alguien te dirige una crítica y te la tomas a mal es porque de una manera u otra sientes que esa persona tiene razón, porque la crítica es una gran señal para revisar qué nos está pasando y seguir creciendo, así es que no pidas opiniones si no sabes aceptarlas. Tú no eres responsable de lo que hagan los demás, así es que no te sientas culpable por nada y déjalo ir, porque incluso te servirá para aprender. Existe gente negativa y crítica por todas partes. Hay quien se atreve a juzgarte "por tu bien", lo que no quiere decir que tengan razón. Escucha siempre detrás de las palabras, encontrarás mucha información que puede serte útil. Centra tu atención en las cosas que de verdad te nutren y si no quieres que te critiquen no hagas nada, no digas nada, no seas nada; pero no creo que ésa sea la solución.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Consejos para sobrellevar la edad

Sin querer ser pesados con una introducción que podría convertirse con el sermón del señor mayor que tanto aburre, ahí va, a lo práctico, un listado de consejos sacados de aquí y allá, pero sobre todo de nuestra reflexión como recién jubilados, con la firme promesa de seguir llevándolos a la práctica, toda vez que no nos va mal después de casi acabar el primer mes de nuestra futura vida. Evitar estar ociosos. No hacer un drama por el hecho de envejecer. Disfrutar de la madurez, del conocimiento interno y del ambiente que nos rodea, porque la experiencia es un grado. Pensar que cualquier tiempo pasado no siempre tuvo que ser mejor y no asociar la felicidad solamente a la juventud. Pararse a reflexionar sobre lo que se quiere hacer, pero no obsesionarse poniéndose metas. Disfrutar de lo cotidiano y de las pequeñas cosas que pasan alrededor. Recordar que si el "Nunca es tarde" es un concepto válido para todas las edades, ¿por qué no va a serlo en la madurez? Decir a cuantos nos rodean que nos encontramos en el mejor momento de nuestra etapa personal. Ser positivos y, como casi todo en esta vida, tomárselo con humor. No tener sentimiento de culpabilidad por haber dejad atrás la juventud, porque eso le pasa a cualquiera. Pasar más tiempo rodeados de familiares y amigos. Aprender a sentir el amor por el cónyuge de otro modo. Cuidarse de tomar decisiones repentinas y de actuar precipitadamente sin dimensionar las consecuencias. Tomar conciencia de la nueva situación y hacer acopio de los recursos internos y externos con los que se cuenta. Enterrar el pasado para tener el valor de enfrentarse a múltiples nuevas facetas. Leer todos esos libros para los que no tuvimos tiempo. Viajar, para visitar los lugares que siempre quisimos ver o para volver a visitar los que nos gustaron. Empezar a hacer todas esas cosas de la casa que pospusimos. Disfrutar con los pasatiempos. Inscribirse en clases. Hacer trabajo voluntario. Aprender a sobrellevar ese malestar que a veces molesta. Y no olvidar que lo importante es estar jubilado y querer vivir la vida al máximo, por lo que, elijamos lo que elijamos, disfrutémoslo.

martes, 16 de septiembre de 2014

Cómo mejorar las relaciones familiares

Nos decían hace tiempo que la familia era la célula de la sociedad y sin saber muy bien lo que quería decir aquello vivimos en la que nos tocó sin cuestionarnos su importancia. Ha sido con el paso del tiempo y con algo de apertura de miras, aparte de por la observación de la conducta de tanto alumno y por entrevistas a tantos padres y madres cuando hemos ido reconociendo la importancia de la estabilidad familiar en el desarrollo de la persona. Y no queremos con ello asegurar que sólo se puede dar en medio de familias biparentales, por aquello de que han sido las tradicionales y con las que básicamente nos hemos relacionado. El concepto de familia, como el de sociedad, ha ido evolucionando, como lo hemos hecho todos. Hoy nos encontramos con familias tradicionales, con familias necesitadas que delegan la educación de los hijos en los abuelos, con familias monoparentales, con la custodia alternativa de los hijos; con educadores de familia y de calle que cubren necesidades no resueltas y con familias formadas por parejas de gays y lesbianas. El problema, aparte del estigma social que le pueden añadir comentarios callejeros, no estriba en quién funda la familia, sino en la claridad de elementos para educar y en la capacidad de llevarlos a cabo. Por eso, nosotros, que establecimos una, de la que estamos orgullosos después de dedicar años a educar y adaptarnos, plasmamos en este escrito cuantas consideraciones creemos que se deben tener en cuenta para mejorar unas relaciones familiares, aún reconociendo que no siempre las aplicamos y que por eso, a veces, sufrimos las consecuencias; pero es que somos .humanos y como tales imperfectos, aunque, reconociendo nuestros límites, vamos ganando etapas a la vez que disfrutando del pertenecer a la familia que creamos. 01. Comunicaos continuamente 02. Comprometeos a pasar tiempo juntos. 03. Compartid responsabilidades y decisiones. 04. Potenciad los valores familiares expresándolos en voz alta. 05. Respetaos siempre 06. Practicad lo que enseñáis, para dar coherencia a cuanto decís. 07. Discutid abiertamente los problemas, sin ocultaros nada. 08. Conoced vuestros límites en las discusiones acaloradas, para que el acaloramiento no frustre vuestros razonamientos. 09. Mostrad vuestro apoyo siendo positivos, con opciones críticas, pero constructivas. 10. Practicad actividades consistentes como familia integrando siempre a todos. 11. Mostrad afecto dándoos atención y cariño continuamente. 12. Prestad atención a los pequeños detalles, porque en ellos radica la felicidad diaria. 13. Intentad mostraos tal como sois, porque nada tan falso como las apariencias. 14. Disfrutad con los padres a lo largo de vuestra vida. 15. Evitad divulgar los problemas individuales intentando resolver disputas, no ganarlas, huyendo siempre del reproche y la soberbia. 16. Celebrad y divulgad los logros familiares. 17. Buscad la unión cuando surjan eventos importantes, apoyando con vuestra presencia su valor. 18. Poned límites a los hijos desde el principio. 19. Dejad claros derechos y obligaciones. 20. Evitad la sobreprotección 21. Tened iniciativas, inquietudes y buen humor. Y tened en cuenta que los dos pilares básicos en las relaciones familiares son el amor y la comunicación.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Elementos que forjan la amistad

A uno, que siempre fue selectivo en el tema de la "amistad"por creer que el término es la suma de muchos sumandos, observados a través de tantas y tantas vicisitudes que vividas juntas permiten saber quién puede cumplirlas para ser considerado "amigo", algo tan exigente al pedirlo como al darse. Y uno, que fue maestro 41 años, y que como tal, para valorar usaba criterios de evaluación en los que fundarse para ser objetivo, también usó, aunque sin escribirlos, unos elementos referentes para considerar "amigos" a cuantas personas los cumplieran después de un largo proceso de convivencia y sin que nosotros nos quedáramos atrás. Vayan por delante por si alguien, tan escrupuloso como escaso de "amistades" como soy, quisiera considerarlos: Citemos como primero, que no primordial, el "caerse bien" para seguir con el de "tener algo en común". Después vendría el "tratarse" con "desinterés" para continuar convenciéndonos de que "vale la pena", teniendo en cuenta siempre la "flexibilidad" y por supuesto la "comunicación" clara, fluida y sincera. "Tenerse confianza" es un elemento fundamental para seguir con "dar y darse", "ser leales" y "agradecidos", olvidándose de ese "yo" egoísta como "enemigo mortal" de un compartir fundamental. El "compromiso" lleva unida la "reciprocidad", tan necesaria como coadyuvante. Cuando estemos convencidos de la "amistad" deberemos luchar por "mantenerla" e incluso "ampliarla", por aquello de que no debe tener límites. No debemos olvidarnos de que "las amistades cambian" por las circunstancias, lo que no debemos considerar un abandono. No la consideremos hecha y cerrada, sino que habrá de "demostrarse" continuamente, aunque para ello, en tantos casos en la vida, tendremos que adquirir grandes dosis de "paciencia". Como prueba de esa perfección humana a la que tendemos, consideremos un decálogo de elementos que forjan la amistad: igualdad, libertad (respeto), reciprocidad, desinterés, discreción, justicia, complicidad, defensa, comprensión y capacidad para compartir, aunque para cerrar citaré una frase de Ralph Waldo Emerson en la que creo se resume todo: "La única manera de tener un amigo es ser uno mismo".