Según los resultados de múltiples investigaciones, cantar puede tener aplicaciones inmediatas en temas como “ayudar a reducir el dolor, aliviar la ansiedad preoperatoria o aumentar la motivación para afrontar un proceso de rehabilitación”.
10 BENEFICIOS DEL CANTO CORAL
1. Por un lado está la adquisición de una buena técnica vocal, lo cual implica aprender a respirar adecuadamente a colocar el sonido sin forzar las cuerdas vocales, a tomar conciencia del propio cuerpo y a crear hábitos de higiene vocal saludables.
2. Cantar ayuda a aumentar la capacidad pulmonar y a tener un mayor control sobre el sistema nervioso. Todo ello, a través del canto coral, es aprendido mediante una experiencia lúdica y motivadora.
3. Por otro lado, cantar en coro mejora la formación auditiva, la escucha atenta y contribuye a desarrollar conceptos como afinación, empaste, equilibrio y la valoración del silencio.
4. Cantar, como cualquier actividad artística, contribuye a desarrollar la sensibilidad y el gusto estético, fomentando paralelamente capacidades creativas y comunicativas de manera activa y dinámica.
5. Es un medio fantástico para desarrollar educación en valores, puesto que el canto coral favorece la integración en un grupo, aprendiendo en éste normas de convivencia, de socialización y respeto.
6. Desarrolla actitudes positivas de solidaridad, compromiso, participación, asunción de responsabilidades grupales y fomenta la autoestima.
7. También es un medio que permite abordar temas transversales.
8. Cantar genera armonía a nivel psíquico y refuerza el sistema inmune para que puedan actuar las capacidades de auto sanación frente a problemas hoy día tan frecuentes como los trastornos del sueño, las enfermedades circulatorias o el síndrome"burn out" ("estar quemado").
9. Se trabajan recursos para la voz y al trabajar la respiración se aprende a hablar. Por otra parte, las clases suponen un ejercicio de socialización tremendo.
10. La música es fundamental porque desarrolla la inteligencia, además del sentido estético.
– El canto coral facilita la felicidad y un “espiritu elevado”, lo que contrarresta los sentimientos de tristeza y depresión.
– Cantar implica un enfoque de la concentración en el canto, lo que bloquea la atención a las preocupaciones.
– Cantar implica un control profundo de la respiración, lo que contrarresta la ansiedad.
– El canto coral ofrece un entorno de apoyo social y amistad, lo que mejora el sentimiento de aislamiento y soledad.
– El canto coral implica educación y aprendizaje, lo que mantiene la mente activa y contrarresta el declinar de las funciones cognitivas.
– El canto coral implica un compromiso regular para asistir a los ensayos, lo que motiva a la gente para evitar la inactividad física.
Un mejor estado de ánimo
Al cantar, el organismo produce endorfinas, lo que produce una sensación, casi inmediata, de bienestar y alegría. Por este motivo, el canto empieza a utilizarse como una ayuda más en el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Cantar en un coro, además, reporta beneficios complementarios:
• Estimula el sentido de pertenencia a un grupo, mejorando la autoestima.
• Cantar frente a otros puede ser difícil para las personas tímidas al principio, pero cuando finalmente se logra, la sensación de haber conseguido un reto suele ser muy beneficiosa.
Vivir mejor
Recientes estudios han demostrado que el canto disminuye el ritmo cardiaco y la presión sanguínea. Es una actividad aeróbica que mejora la eficiencia del sistema cardiovascular. Las actividades aeróbicas se relacionan con la reducción del estrés y con la longevidad.
Al cantar aumenta la oxigenación en la sangre y en el cerebro, manteniéndonos más alerta.
El canto ejercita los músculos abdominales e intercostales, estimula la circulación y mejora la postura corporal. Es una actividad adecuada para cualquier edad. Si se realiza bajo la dirección de profesionales que enseñen la técnica, se aprende a respirar utilizando la totalidad de la capacidad, lo que resulta beneficioso para distintas patologías de pulmón, tales como la obstrucción crónica pulmonar.
Menos enfermedades
El canto refuerza el sistema inmunitario, como demostró un estudio realizado a todos los miembros de un coro y al público. Tras una interpretación del Réquiem de Mozart, los cantantes mostraron niveles más altos de inmunoglobulina A y cortisol (ambos señalan un sistema inmunitario fuerte) que las personas que sólo habían escuchado la música.
Noches sin apnea ni ronquidos
Se están llevando a cabo experimentos, con muy buenos resultados consistentes en aplicar clases de canto a diferentes pacientes para dejar de roncar y para tratar la apnea. El éxito tiene una explicación sencilla: en muchos casos los ronquidos se deben a la debilidad del paladar blando y del tracto superior de la garganta. La apnea, a su vez, tiene una conexión directa con dichos músculos y con la respiración. Al aprender a cantar y hacer ejercicios de vocalización, los pacientes ejercitan los músculos, lo que en muchos casos mejora la apnea y disminuye los ronquidos.
Cantar para recuperar áreas dañadas del cerebro
Se ha demostrado que el canto mejora los problemas de memoria, demencia o incluso Alzheimer. El canto ejercita la memoria y la concentración, ya que hay que prestar atención no sólo a las palabras, sino también a la melodía y al ritmo. Por otra parte, puesto que se trata de una actividad que se disfruta, se obtiene una gran relajación.
La parte del cerebro que procesa el lenguaje no es la misma que procesa la música. Se ha observado que muchas personas que han perdido el habla por diversas causas, pueden articular palabras cantadas, por lo que se empieza a usar el canto como terapia para que estos pacientes aprendan a hablar otra vez.
Cantar en la tercera edad
Aunque muchas veces se han señalado los beneficios de utilizar el canto en los niños, cantar, sobre todo si se hace en un coro, resulta especialmente beneficioso para los mayores. Estudios llevados a cabo en un coro demostraron que los participantes, todos mayores de 55 años, notan los siguientes beneficios:
• Menos visitas al médico.
• Menos problemas de la vista.
• Un índice menor de depresión.
• Menos necesidad de medicación.
Todos los integrantes del coro declararon sentirse mejor en su vida diaria, y no sólo cuando están cantando. La calidad y fuerza de su voz ha mejorado, respiran mejor y tienen mejor postura. Además, han mejorado la motricidad y coordinación, ya que para cantar hay que usar todo el cuerpo.
martes, 26 de abril de 2016
Beneficios del canto coral
Según los resultados de múltiples investigaciones, cantar puede tener aplicaciones inmediatas en temas como “ayudar a reducir el dolor, aliviar la ansiedad preoperatoria o aumentar la motivación para afrontar un proceso de rehabilitación”.
10 BENEFICIOS DEL CANTO CORAL
1. Por un lado está la adquisición de una buena técnica vocal, lo cual implica aprender a respirar adecuadamente a colocar el sonido sin forzar las cuerdas vocales, a tomar conciencia del propio cuerpo y a crear hábitos de higiene vocal saludables.
2. Cantar ayuda a aumentar la capacidad pulmonar y a tener un mayor control sobre el sistema nervioso. Todo ello, a través del canto coral, es aprendido mediante una experiencia lúdica y motivadora.
3. Por otro lado, cantar en coro mejora la formación auditiva, la escucha atenta y contribuye a desarrollar conceptos como afinación, empaste, equilibrio y la valoración del silencio.
4. Cantar, como cualquier actividad artística, contribuye a desarrollar la sensibilidad y el gusto estético, fomentando paralelamente capacidades creativas y comunicativas de manera activa y dinámica.
5. Es un medio fantástico para desarrollar educación en valores, puesto que el canto coral favorece la integración en un grupo, aprendiendo en éste normas de convivencia, de socialización y respeto.
6. Desarrolla actitudes positivas de solidaridad, compromiso, participación, asunción de responsabilidades grupales y fomenta la autoestima.
7. También es un medio que permite abordar temas transversales.
8. Cantar genera armonía a nivel psíquico y refuerza el sistema inmune para que puedan actuar las capacidades de auto sanación frente a problemas hoy día tan frecuentes como los trastornos del sueño, las enfermedades circulatorias o el síndrome"burn out" ("estar quemado").
9. Se trabajan recursos para la voz y al trabajar la respiración se aprende a hablar. Por otra parte, las clases suponen un ejercicio de socialización tremendo.
10. La música es fundamental porque desarrolla la inteligencia, además del sentido estético.
– El canto coral facilita la felicidad y un “espiritu elevado”, lo que contrarresta los sentimientos de tristeza y depresión.
– Cantar implica un enfoque de la concentración en el canto, lo que bloquea la atención a las preocupaciones.
– Cantar implica un control profundo de la respiración, lo que contrarresta la ansiedad.
– El canto coral ofrece un entorno de apoyo social y amistad, lo que mejora el sentimiento de aislamiento y soledad.
– El canto coral implica educación y aprendizaje, lo que mantiene la mente activa y contrarresta el declinar de las funciones cognitivas.
– El canto coral implica un compromiso regular para asistir a los ensayos, lo que motiva a la gente para evitar la inactividad física.
Un mejor estado de ánimo
Al cantar, el organismo produce endorfinas, lo que produce una sensación, casi inmediata, de bienestar y alegría. Por este motivo, el canto empieza a utilizarse como una ayuda más en el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Cantar en un coro, además, reporta beneficios complementarios:
• Estimula el sentido de pertenencia a un grupo, mejorando la autoestima.
• Cantar frente a otros puede ser difícil para las personas tímidas al principio, pero cuando finalmente se logra, la sensación de haber conseguido un reto suele ser muy beneficiosa.
Vivir mejor
Recientes estudios han demostrado que el canto disminuye el ritmo cardiaco y la presión sanguínea. Es una actividad aeróbica que mejora la eficiencia del sistema cardiovascular. Las actividades aeróbicas se relacionan con la reducción del estrés y con la longevidad.
Al cantar aumenta la oxigenación en la sangre y en el cerebro, manteniéndonos más alerta.
El canto ejercita los músculos abdominales e intercostales, estimula la circulación y mejora la postura corporal. Es una actividad adecuada para cualquier edad. Si se realiza bajo la dirección de profesionales que enseñen la técnica, se aprende a respirar utilizando la totalidad de la capacidad, lo que resulta beneficioso para distintas patologías de pulmón, tales como la obstrucción crónica pulmonar.
Menos enfermedades
El canto refuerza el sistema inmunitario, como demostró un estudio realizado a todos los miembros de un coro y al público. Tras una interpretación del Réquiem de Mozart, los cantantes mostraron niveles más altos de inmunoglobulina A y cortisol (ambos señalan un sistema inmunitario fuerte) que las personas que sólo habían escuchado la música.
Noches sin apnea ni ronquidos
Se están llevando a cabo experimentos, con muy buenos resultados consistentes en aplicar clases de canto a diferentes pacientes para dejar de roncar y para tratar la apnea. El éxito tiene una explicación sencilla: en muchos casos los ronquidos se deben a la debilidad del paladar blando y del tracto superior de la garganta. La apnea, a su vez, tiene una conexión directa con dichos músculos y con la respiración. Al aprender a cantar y hacer ejercicios de vocalización, los pacientes ejercitan los músculos, lo que en muchos casos mejora la apnea y disminuye los ronquidos.
Cantar para recuperar áreas dañadas del cerebro
Se ha demostrado que el canto mejora los problemas de memoria, demencia o incluso Alzheimer. El canto ejercita la memoria y la concentración, ya que hay que prestar atención no sólo a las palabras, sino también a la melodía y al ritmo. Por otra parte, puesto que se trata de una actividad que se disfruta, se obtiene una gran relajación.
La parte del cerebro que procesa el lenguaje no es la misma que procesa la música. Se ha observado que muchas personas que han perdido el habla por diversas causas, pueden articular palabras cantadas, por lo que se empieza a usar el canto como terapia para que estos pacientes aprendan a hablar otra vez.
Cantar en la tercera edad
Aunque muchas veces se han señalado los beneficios de utilizar el canto en los niños, cantar, sobre todo si se hace en un coro, resulta especialmente beneficioso para los mayores. Estudios llevados a cabo en un coro demostraron que los participantes, todos mayores de 55 años, notan los siguientes beneficios:
• Menos visitas al médico.
• Menos problemas de la vista.
• Un índice menor de depresión.
• Menos necesidad de medicación.
Todos los integrantes del coro declararon sentirse mejor en su vida diaria, y no sólo cuando están cantando. La calidad y fuerza de su voz ha mejorado, respiran mejor y tienen mejor postura. Además, han mejorado la motricidad y coordinación, ya que para cantar hay que usar todo el cuerpo.
viernes, 4 de marzo de 2016
Soy abuelo
La espera de este artículo ha valido la pena porque una idea tan veterana como los años que vamos cumpliendo es la del deseo de vernos perpetuados en la familia a la vez que cumplir el reto, como abuelo y maestro, de inculcar al nuevo ser nuestro conocimiento, pedagogía y cariño para hacer de él una buena persona, por encima de otros factores que por supuesto no vamos a dejar de tener en cuenta.
Ver a tu hija embarazada y feliz en la espera no nos produjo ni mucho menos la alegría que tuvimos mi mujer y yo al ver aquel pequeño ser el día de su nacimiento sobre su madre, nuestra hija, a quien con una ligera abstracción aún conseguíamos ver en el moisés el día de su venida al mundo, aunque pasados ya 33 años, 5 meses, 13 días y 6 horas. La ilusión ahora ha sido distinta, porque dejamos atrás un recorrido que entonces no teníamos, porque la edad nos ha hecho más sensibles, porque somos conscientes de lo que supone su crianza y educación y porque seguimos pensando como padres de la madre si será capaz de atenderle todo lo bien que queremos desde nuestro punto de vista, sin acordarnos de cómo lo haríamos nosotros siendo jóvenes, inexpertos primerizos y en la soledad familiar de la distancia.
Días después de la venida al mundo del nuevo retoño te vas fijando en sus gestos, en sus facciones; le vas sacando parecidos que día a día van cambiando. Te preocupas de si come bien, si pone peso, si crece, porque llora, de su respiración en su sueño profundo, de sus movimientos... Y cuando le tienes entre tus brazos te sientes protector de un ser tan indefenso. Te enternece su imagen, te da calor su cuerpecito, te duele su llanto, te ríes cuando echa un aire, te alegran sus deposiciones y te preocupa su estreñimiento. Cuando vas al pediatra quieres que te digan que engorda y crece, que sus percentiles sean los mejores, que haga alguna gracia a la concurrencia y que no llore fuera del pecho materno, refugio infalible de alimento y seguridad que le satisface y seda. Los pinchazos de las vacunas te duelen tanto como a él y le increpas al facultativo que le inyecta de ese modo. Te tranquiliza ver que después se calma en el seno materno y dormidito lo luces orgulloso en su cochecito ante las miradas curiosas y comentarios manidos de vecinos y conocidos. Mientras le paseas agarras el coche con fuerza para que el traquetreo cuando hollas el pavés no le despierte. Le cantas mientras le estrechas contra tu cuerpo sintiendo su calor y suavidad y cuando relajado apoya la cabeza sobre un hombro tuyo sientes con su respiración acompasada que tienes algo tuyo entre tus brazos a la vez que una sensación de bienestar te recorre el cuerpo hasta que tus lumbares te piden descanso. Cuando te sientas el bebé llora porque oprimes su cuerpo en la nueva postura. Entonces te sale una sonrisa y te levantas encantado mientras te da la sensación de que algo te pinza la columna. Es un sacrificio hecho con la satisfacción de tener a la criatura cerca. Luego le tumbas boca arriba sobre una cama, en medio del parque con elementos motivadores de colores, formas, sonidos y tacto que con el tiempo van pasando desde el desdén a la atención y de ahí a la participación, al descubrimiento y a la sonrisa. Así, las horas con él se convierten en minutos a la vez que el tiempo parece no transcurrir cuando la casa duerme su ausencia en un silencio que no te gusta y cuando vas de habitación en habitación viendo su ropita de repuesto, el cochecito vacío, la hamaca en un rincón y el parque sobre la cama sin niño que lo anime, una sensación de soledad llena la casa hasta que la conversación con la abuela nos devuelve los recuerdos de sus anécdotas. Mikel ha entrado en nuestras vidas para quedarse y su presencia se ha hecho tan imprescindible que nada tiene sentido si no está a nuestro lado.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
El control informático
Ahora que con mayor asiduidad uso las redes sociales hasta hacerse imprescindibles en mis relaciones familiares y con conocidos y creyendo conveniente interesarme por los inconvenientes que conlleva, toda vez que de las ventajas soy consciente, me acerqué al aula de El Correo el pasado lunes a escuchar una conferencias sobre el tema a cargo de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña que por su interés relato en este nuevo artículo de un veterano como yo.
Hasta ahora cuatro elementos regían las leyes del mundo: aire, mar, tierra y espacio. Recientemente se ha añadido el de la cibernética, con Internet como protagonista. Los países más avanzados son quienes más lo usan y por este mismo motivo son los más vulnerables.
El asunto empezó en 1967, cuando siendo presidente de EEUU Lindon B. Johnson se crearon las antenas de seguimiento espacial. A raíz de aquí Daniel Ellesberg, un economista, soldado en la guerra de Vietnam, volvió con información confidencial a la que tenía acceso y sacó a la luz pública la conclusión de que no se ganaría la guerra y que habría muchos muertos. Fue entonces cuando el FBI le persigue y desacredita en el caso llamado “Los papeles del Pentágono”. A partir de ahí se desata una carrera de espionaje cibernético que continuó creándose la NSA, National Security Agency, que persigue a más de 1.600 personas, a las que espía como aquel Gran Hermano de Orwell en su obra 1984.
Brad Manning filtra a Julian Assange información de la guerra de Irak, dando lugar al caso Wiki Leaks, por lo que se le acusa de violador y acaba enclaustrado en la embajada de Ecuador en Londres. Edward Snowder se fuga con documentos sensibles del ejército norteamericano en los que denuncia la vigilancia de los EEUU a cientos de personalidades, que filtra al periódico The Guardian. José Ignacio López de Arriortua, Superlópez, siendo director de General Motors, propuso a la compañía un proyecto para montar una factoría en Amorebieta que al no concedérsele le conmina, entre otros temas, a marcharse con información confidencial a Wolkswagen. Curiosamente tuvo un accidente en la A1 y se supo que había sido una de las 2.000 personas que habían sufrido grabación preventiva según el proyecto Epsilon norteamericano.
La empresa Telvent, de Alcobendas, sufrió espionaje del ejército popular chino desde una furgoneta aparcada en los aledaños, lo mismo que habían hecho en Canadá y EEUU. Hace dos años cambiaron todas las tarjetas de crédito bancario para implantarlas un chip antirrobo.
Las guerras comerciales sufren constantemente el espionaje cibernético. Boeing, en competencia con Airbus, pugnaba por hacerse con un proyecto en Arabia Saudí por un importe de 6.000 millones de euros. Una agencia norteamericana espió las condiciones y se las facilitó a Boeing, que ganó la oferta. Hace 20 años, el hacker que descubría un agujero de seguridad en cualquier lo comunicaba a la empresa; hoy se lo ofrece al mejor postor. Conocido esto, Google ofreció 60.000 euros a la empresa que detectara fallos en su sistema. Los franceses los vieron, pero no los cobraron conscientes de que conseguirían no menos de 400.000.
En España es conocido el programa Galileo, del CNI, para incriminar a terceros contaminando sus ordenadores con software malicioso. Esto, que se ha venido haciendo hasta ahora, será legal para los cuerpos de seguridad del Estado a partir del 1 de diciembre. Un ucraniano y un sueco fundaron Novatia Marketing, una empresa que, ubicada en Ucrania, usaba un Sistem Defender con el que al llegar a una página determinada se ponía amarilla la imagen, saltaba una alarma y se inutilizaba el ordenador si no se pagaban 49 euros. Y es que según la Deep Web la parte sumergida de la información de Internet es cinco veces la que conocemos y a la que accedemos.
Surgen defensores morales de Internet, como la organización Anonymous, que ataca a quienes creen que hacen daño. No tienen cúpula y se comunican siempre a través de Internet.
En 2015 más de 20.000 europeos se unieron a Isis captados desde las redes sociales. Anna Erelle, periodista, contactó con un dirigente de Isis para escribir un artículo. Este personaje la invitó a pertenecer al grupo y desde que se negó recibió amenazas de muerte que la han obligado a cambiar de nombre, lugar e imagen. Internet se usa para venta de antigüedades y para la ciberguerra. Todos los países se vigilan. EEUU utiliza 60.000 personas, China 100.000 y España 8.000. EEUU e Israel, por medio del Stuxnet, un virus informático, hicieron volar una central nuclear en Irán. Babar fue otro virus informático francés que vigilaba a ministros de Zapatero para saber su política. Sustos con drones han tenido Obama y Merkel. El 20% de los soldados serán sustituidos por robots programados antes del 2020. Son temas que asustan tanto como el saber que tirando un USB desde un avión se puede hacer más daño que con una bomba. Y nosotros no nos quedamos atrás cuando sabemos que el virus Careto, del CNI, robaba información y la mandaba cada vez a un sitio distinto. Cuando fue descubierto se autodestruyó sin dejar rastro. Y se sabe la nacionalidad porque parte del código fuente estaba escrito en un mal inglés y con la expresión “Me cago en la mar”.
Lo peor es que todos estamos controlados y, con la hiperconectividad que tenemos, lo contamos todo y nos controlan todo. Para hacernos una idea de la evolución llevada a cabo en este sector, sabemos que la potencia de un móvil de hoy es mayor que la del navegador de a bordo del cohete que fue a la luna en 1969. Se pueden fabricar virus contra personas, marcapasos, coches y aviones controlados. Hay mapas de calor, con prepol, que indican la posibilidad matemática de dónde puede haber robos y asesinatos que, usándolos, la policía de Pensilvania ha bajado la delincuencia en un 30%.
Los móviles antiguos, en cambio, al carecer de Internet, no pueden ser controlados porque carecen de los terminales que dan nuestra localización.
Y es que los conceptos de seguridad y privacidad han cambiado, pero ¿quién se niega a usar un móvil? ¿Quién a no instalar en su casa el contador inteligente? A disponer del coche más moderno, el viaje en avión o los electrodomésticos de vanguardia. Y es que, como siempre, todo radica en la moderación, la prudencia y la discreción y eso lo proporciona la educación, en su doble vertiente de formación e instrucción.
viernes, 30 de octubre de 2015
Sobre el miedo
Incluso las personas más valientes tienen miedos que deben superar. ¿Le temes a algo tangible, como a las arañas o a las alturas? Quizás le temes al fracaso, al cambio o a algo que es más difícil de precisar. Sin importar qué es lo que te atemoriza, aprende a aceptarlo, a afrontarlo y a tomar el control de tu miedo para evitar que te reprima a lo largo de tu vida.
Analiza tu miedo:
Comienza por admitirlo. Es fácil ignorar o negar nuestros miedos, incluso a nosotros mismos, en una sociedad que enfatiza la importancia de ser fuerte y valiente. Sin embargo, el valor no puede entrar en juego a menos que tengas un miedo al que hacerle frente. Al reconocer tus sentimientos has dado el primer paso para obtener el control de la situación. En ocasiones, el miedo se da a conocer de inmediato y con claridad mientras que en otras es más difícil determinar la causa de esos sentimientos de ansiedad que acechan en el fondo de tu mente. Deja que tu miedo salga a la superficie y dale un nombre.
Escríbelo:
Escribir tu miedo es una manera de admitir oficialmente que tienes un problema que quieres superar. Llevar un diario es una buena forma de registrar tu progreso a medida que te esfuerzas por conquistar tu miedo. Puede servir como una guía para la próxima vez que tengas un problema que necesites solucionar. Puedes superar el miedo al hacerle frente cada vez que se interponga en tu camino y, una vez que hayas tomado una decisión, tus miedos desaparecerán.
Define su forma:
Abordar tu miedo como algo que tiene un inicio y un final puede ayudarte a ver que tienes el poder para contenerlo. Si puedes ver claramente la forma de tu miedo, podrás reconocerlo cuando te afecte y manejarlo de manera más eficaz. Responde las siguientes preguntas para entender mejor tu miedo.
¿Cuál es la historia de tu miedo? ¿Comenzó con una experiencia negativa? ¿Está relacionado a factores que afectaron el entorno de tu niñez? Desde hace cuánto tiempo te ha afectado?
¿Qué origina tu miedo? ¿Es algo obvio, como la señal de una serpiente sobre un camino? Quizás pasar por la puerta de la oficina de tu orientador profesional hace que tu mente caiga en una espiral descendente desde que caminas por el pasillo de la escuela. Descubre todo lo que desencadena tu miedo para que puedas determinar qué tan lejos se extiende.
¿Cómo te afecta tu miedo? ¿Hace que te quedes en la cama en lugar de levantarte e ir a una clase en la cual tienes miedo de fracasar? ¿Evitas visitar a tu familiar en otra ciudad porque no quieres subirte a un avión? Averigua exactamente qué influencia tiene tu miedo sobre tu mente y tu comportamiento.
¿La fuente de tu miedo es algo peligroso? El miedo puede ser una emoción sana que nos protege de los daños al hacernos evitar las cosas que son peligrosas. Determina si tienes una buena razón para tener miedo o si este es irracional o represor. Por ejemplo, si tienes miedo de subirte a esa montaña rusa totalmente extrema en el parque temático aun cuando todos tus amigos lo hacen, es posible que dicho miedo te inhiba. Si estás sano y tienes la edad correcta, puedes subirte a ella sin preocuparte por salir herido.
Imagina el resultado deseado. Ahora que entiendes completamente tu miedo, piensa en qué quieres cambiar exactamente. Ya has fijado tu gran meta (quieres superar tu miedo), pero es importante fijarte metas concretas más pequeñas para ayudarte a llegar hasta allá. Por ejemplo: Si tienes miedo al compromiso, tu primera meta concreta podría ser salir con alguien durante más de un mes.
Si tienes miedo a las alturas, quizás puedas fijarte como meta ir a un viaje de excursión con el club de actividades al aire libre de tu escuela.
Si tu miedo es ir a la universidad, podrías comenzar por fijarte una meta de postular a tres escuelas.
Si tienes miedo a las arañas, quizás quieras ser capaz de controlarte la próxima vez que veas a una en un baño.
Controla tu miedo:
Realiza una desensibilización gradual. A menudo, tenemos miedo de algo porque no hemos estado expuestos a eso el tiempo suficiente. Por lo general, la frase “el miedo a lo desconocido” se usa para describir la aversión automática que las personas sienten ante algo que es distinto. Si le temes a algo porque es un misterio, intenta exponerte a eso en dosis pequeñas hasta que puedas comprenderlo mejor y tu miedo comience a disiparse.
Si le temes a las arañas, comienza por ver un dibujo mal hecho de una pintada con colores tontos. Cuando puedas ver esa caricatura y controlar tu reacción, comienza a ver fotos de arañas reales. Luego trata de barrer a las arañas muertas. A medida que ganes confianza mientras pasas por cada fase probándote a ti mismo que puedes controlar tu fobia, esta irá disminuyendo hasta que ya no sientas más que una punzada solo ante a las circunstancias más extremas.
Si le temes a algo menos concreto, como al cambio, comienza por modificar un poco tu rutina diaria. Sal a correr en la mañana cada dos días o toma el autobús en lugar de manejar hasta el trabajo. Comenzarás a ver que eres capaz de manejar lo que la vida te dé y la confianza que desarrollarás te ayudará a lidiar con cambios mayores en tu vida.
Considera la posibilidad de tener un afrontamiento directo. A veces, afrontar los miedos cara a cara es la mejor forma de superarlos. Esto es particularmente útil si hay una persona o situación en especial a la que le tienes miedo. Enfrentar la fuente de tus miedos puede permitirte ver que has enriquecido sus rasgos más temibles en tu mente y que en realidad no hay nada que temer.
Imagina el peor escenario posible. ¿Qué es lo peor que podría pasar si saltases de lo más alto de la piscina o si hicieses una cita con un contador para analizar tus finanzas? Si sabes que vas a salir con vida por el otro lado y a estar orgulloso de tus logros, entonces adelante.
Prepárate para lidiar con el fracaso: Afrontar un miedo es difícil y no siempre te conduce a una conclusión triunfante y disipación inmediata de dicho miedo. Probablemente tengas que afrontar tu miedo muchas veces antes de declararlo como conquistado.
No permitas que el impulso disminuya: Se requiere una cierta cantidad de impulso para lidiar con el miedo. Cuando afrontas los contratiempos, puede ser tentador decidir rendirte. Mantente decidido a perseverar aun cuando superar tu miedo parezca imposible al tener estos consejos en mente:
No confundas el miedo con el destino: Si le temes al fracaso, podrías decidir que tu destino es no comenzar con ese negocio de catering que siempre quisiste, mudarte de tu ciudad natal o superar el miedo a una interacción social. La verdad es que tú tienes el control de tu futuro. Tienes el poder para determinar el camino que tomarás. Resiste la tentación de esperar que las cosas salgan lo mejor posible y dejárselo al destino.
No permitas que otras personas te repriman: Date cuenta de cuando alguien alimenta tus miedos al decirte que no eres adecuado o capaz de cambiar. Rodéate de gente que quiera que superes tus miedos y que logres tu potencial
Sé valiente. Hay magia en la valentía. Sé valiente de una manera buena y moral. Significa que hagas lo que necesites hacer y lo que pienses que es moralmente correcto. Probablemente esto va mejor de la mano con la conquista de la ansiedad social. De seguro apreciarás la magia que la valentía traerá definitivamente a tu vida.
Cambia tu forma de pensar en relación con el miedo
Haz de tu miedo una fuente de fascinación: Las mismas cosas a las que les tememos también incitan sentimientos de euforia e incluso de pasión. Esa es la razón por la que las personas disfrutan de los deportes extremos, de las películas de terror y de nadar con tiburones durante las vacaciones. Intenta reformular tu miedo de una manera positiva y reconoce la emoción que puede ofrecerte. Cuando comiences a ver al miedo como una fuente de energía, podrías aceptar su papel en tu vida.
Aprende lo más que puedas acerca de la fuente de tu miedo. ¿Por qué tiene tanto poder? ¿Qué te puede enseñar?
Trata de afrontar tu miedo con esta perspectiva nueva en mente. ¿Se siente diferente?
A algunas personas les gusta vivir al filo de su miedo y euforia. Comienza a ver al miedo como una oportunidad. Podemos usar al miedo como una herramienta para ayudarnos a identificar los problemas y solucionarlos con eficacia. Es un indicador, una bandera roja que nos advierte cada vez que debemos prestarle atención a algo. Una vez que el malestar inicial del miedo pase, examínalo con mayor detenimiento para ver lo que puedes aprender.
Cuando le temes a algo desconocido, tómalo como una señal de que necesitas llegar a conocerlo mejor (ya sea una persona o situación).
Si sientes un destello de miedo por un plazo o evento próximo a llegar, conviértelo en una oportunidad para elaborar un plan de acción que te ayude a estar completamente preparado, ya sea que signifique comenzar a escribir un artículo, ensayar para una obra de teatro o practicar un discurso.
Si le temes al agua, piensa en las posibilidades que se te abrirán una vez que superes el miedo. Permite que el pensamiento de nadar y pasear en bote con tus amigos te motive para aprovechar esta oportunidad y enriquecer tu vida.
Dale al miedo un lugar en tu vida
Permítete tener miedo algunas veces. No hay forma de eliminar por completo el miedo de tu vida. Es una emoción tan válida como la alegría o la tristeza. El miedo forma el carácter y nos enseña a actuar con valentía.
Si tienes muchos miedos, no seas duro contigo mismo. El miedo es una respuesta natural a las situaciones que están fuera de nuestro control y sentirlo significa que eres humano.
No te exijas demasiado. Si tienes demasiado miedo de algo que puedes a menudo puedes evitar, como las tarántulas, es posible que no necesites obligarte a superarlo. Es importante tratar de superar los miedos que limitan tu vida, pero no te estreses con aquellos que no tienen un efecto real sobre ti.
Celebra tus victorias. No esperes hasta haber superado completamente tu miedo para felicitarte por tu esfuerzo. Celebra cada progreso, ya sea que le hayas contado una historia a un grupo de personas en una fiesta, que hayas visto a una araña y te hayas dado cuenta de que no querías correr o que tú mismo hayas decidido hacer un viaje a una ciudad diferente por primera vez. Cuando veas lo bien que se siente obtener una ventaja sobre tu miedo, estarás listo para subir el próximo escalón.
martes, 29 de septiembre de 2015
Cómo desarrollar el atruismo
Ayudar a los demás sin esperar recibir nada a cambio aporta muchos más beneficios de lo que creemos. Para empezar, ser altruista mejora nuestra confianza, nuestra felicidad y nuestro optimismo. Esto sucede porque los actos generosos pueden generar una cadena de acciones similares y contribuir a una sociedad más positiva. Además, promueve cambios fisiológicos en el cerebro que nos conducen a ser más felices: esto es, al ayudar a otros también estamos activando nuestro cuerpo a nivel físico, por lo que nos ayuda a olvidarnos de nuestros problemas y a tener una autoestima más alta gracias a estas actividades que implican una relación con los demás. Esto último también conlleva una mejor integración social y una inmejorable ayuda contra la soledad y el aislamiento.
Tener conocimiento de que hay personas que se encuentran en situaciones mucho peores que las nuestras nos hace tomar perspectiva de la vida y verla con más optimismo, lo que de nuevo redunda en nuestra felicidad.
Los beneficios físicos de un comportamiento altruista pasan por la disminución de los sentimientos y sensaciones negativas como la ira o la agresividad, así como la reducción del estrés y por tanto, también fortalecemos nuestro sistema inmune consiguiendo que vivamos más.
El altruismo implica realizar algo en beneficio de otra persona sin obtener nada a cambio, incluso si conlleva un riesgo para nosotros. Aunque muchos piensan que el ser humano tiende a ser egoísta, las investigaciones muestran que la mayoría de las personas prefieren cooperar antes que competir o enfrentarse a los demás y que incluso los niños de muy pocos años pueden tender a ayudar a los demás como consecuencia de una preocupación real por el bienestar de la otra persona.
Al fin y al cabo, la cooperación y ayuda mutua favorece la supervivencia de nuestra especie. Investigaciones realizadas por neurocientíficos han mostrado que el comportamiento altruista hace que se activen áreas del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa. Es decir, se trata de un comportamiento gratificante en sí mismo. Esto no significa que no seamos también egoístas. De hecho, tenemos tendencia a actuar tanto de modo egoísta como altruista. En realidad son dos caras de la misma moneda, ya que un egoísmo sano también es necesario y beneficioso, pero si nos dejamos llevar en exceso por el comportamiento egoísta puede venir bien empezar a proponernos un cambio. Estas son algunas sugerencias con las que podemos estimular nuestra tendencia altruista e impedir que se acabe “oxidando” con los golpes y dificultades de la vida.
1. Siéntete parte de la humanidad. El hecho de sentirnos conectados al resto de las personas nos hace ser más altruistas. Piensa en ti como un miembro de este inmenso grupo llamado especie humana y ten presentes en tu mente expresiones como “unidad”, “objetivos comunes”, “esfuerzo conjunto” y otras expresiones que te recuerden la unidad universal de todas las personas.
2. Trata a los demás como individuos, no como parte de un colectivo. Si ves a los demás como parte de un colectivo o te dejas llevar por estereotipos tendrás menos probabilidades de ser altruista. Es preferible ver a los otros como individuos independientes, con su propio modo de ser, pensar y comportarse. Del mismo modo, para conseguir ayuda de los demás, implícalos personalmente. Por ejemplo, en vez de pedir ayuda a nivel general a una muchedumbre, dirígete a una persona concreta para pedirle que te ayude.
3. Considera a todo los seres humanos como “los tuyos”. Piensa que todas las personas pertenecen a “tu grupo” porque todos sois seres humanos en vez de pensar que los tuyos son sólo los de tu propia comunidad, raza o nivel cultural. Si te resulta difícil, trata de buscar alguna similitud con ellos, aunque sólo sea porque os gusta el mismo cantante o deporte.
4. Siente agradecimiento. Las personas agradecidas son más generosas, posiblemente porque son más conscientes de lo que reciben y les gusta dar algo a cambio. A lo largo del día pueden pasarte cosas buenas, aunque sean pequeñas; siéntete agradecido por ellas en vez de ignorarlas o darlas por sentado como si tuviera que ser así. Esta actitud te ayudará también a sentirte más alegre a nivel general porque reconoces las cosas que te da la vida, por pequeñas que sean.
5. Genera sentimientos positivos. Las personas felices, que animan a otras personas y les hacen sentir bien, hacen que los demás sean más altruistas y son más altruistas ellas también. En general, los sentimientos positivos te conducen a sentirte bien y eso te hace más generoso y altruista. Por lo general, todos experimentamos sentimientos de amabilidad, generosidad, felicidad y serenidad; pero a menudo estos sentimientos duran poco y son sustituidos por otros más negativos como la ira, envidia, ansiedad o frustración. Por tanto, es importante aprender a cultivar este tipo de sentimientos y pensamientos positivos, traerlos a nuestra mente con frecuencia y hacer que se queden con nosotros el mayor tiempo posible. Conforme repitas esto a lo largo del tiempo, irás haciendo crecer las áreas de tu cerebro relacionadas con la generación de este tipo de emociones positivas y las experimentarás con más frecuencia de un modo natural, según han mostrados las investigaciones realizadas por los neurocientíficos.
Para practicar puedes, por ejemplo, imaginar a alguien a quien quieras (o un bebé o cachorro que te inspire cariño) y experimentar sentimientos positivos de amor, compasión, altruismo, amabilidad, etc. Una vez que hayas generado estos sentimientos haz que toda tu mente se llene de ellos y mantenlos presentes en tu mente.
6. Cuidado con la sensación de superioridad. Cuando las personas se sienten superiores a los demás se vuelven menos altruistas. Tal vez este es el motivo por el que las personas más ricas entregan un porcentaje más bajo de sus ingresos para ayudar a otros. Si eres consciente de que esto puede pasarte, te será más fácil controlarlo.
domingo, 31 de mayo de 2015
Gracias, mamá
• Gracias mamá, por ese día en que me enseñaste a dar el primer paso, porque me diste la seguridad de tus brazos, que me sostuvieron siempre para que no me cayera.
• Gracias mamá, porque junto a ti aprendí el significado de la palabra más hermosa: AMOR.
• Gracias mamá, por pasar noches enteras velando por mí cuando estaba enfermo.
• Gracias mamá, por compartir todas mis alegrías y por ayudarme en mis tristezas.
• Gracias mamá, por escucharme, aconsejarme, por luchar por mí, por darme tu hermoso hombro para que pudiera llorar en él, y compartir tus lágrimas para luego sonreír porque juntos habíamos encontrado la solución.
• Gracias mamá, porque hiciste cumplir mi mayor deseo y quizás el sueño de mi vida, porque te esforzaste días y noches enteras por hacer lo mejor para que yo pueda ser feliz
• Eres la persona capaz de dar todo sin recibir nada. De querer con todo tu corazón sin esperar nada a cambio.
• De invertir todo en un proyecto sin medir la rentabilidad que le aportes a tu inversión.
• Una madre sigue teniendo confianza en sus hijos cuando todos los demás lo han perdido. Gracias por todo lo bueno que hiciste por mí.
• Me he dado cuenta de que tus pasos son cansados, pero llenos de sabiduría, tus manos alegres tocadoras del alma y sé que todo cuanto haces es bello.
• Tu sed no es de agua, sino de amor.
• Tu hambre es contenida con una sonrisa, tú, sólo tú, eres capaz de elevar mi seguridad al cielo.
• Cómo explicarte, madre, cuanto eres, y todo lo que siento por ti; cómo explicarte que se me quedan cortas las palabras para decirte cuánto te quiero y cómo explicarte que para mí eres nada más y nada menos que mi madre.
• Quiero que sepas por qué hasta hoy, desde que nací, soy feliz; porque desde que me acogiste en tu vientre sigues preocupándote por mí.
• Porque soy parte de ti y tú eres parte de mí. Porque tu amor por mí fue más grande que el sufrimiento que te supuso. Porque tu ternura pudo más que la amargura. Porque tú supiste siempre amar con sentimiento.
• Quiero también que sepas que si un día alguien me preguntase si alguna vez fui feliz y añade a su pregunta ¿cómo?, diría que con cada beso, con cada sonrisa, hasta con cada regañina que tú hasta este preciso instante me has brindado.
Soy feliz, aún cuando sé que la vida nunca es eterna y que no estarás junto a mí la vida entera. Aún cuando la ausencia traiga melancolía a mi corazón, tú siempre llenarás el vacío que pueda tener en mi alma.
• Eres grande, magnifica, especial e inigualable, mamá.
• Grande, porque haces de mis errores tu comprensión. Magnifica, porque tú haces de mi tristeza una alegría. Especial, porque sé que tu mano estará siempre ahí para acogerme.
• Inigualable, porque aún en esta etapa de mi vida me enseñas a vivir sin temer al fracaso, a ser feliz después de una tristeza, a levantarme de una caída.
• Últimamente he estado recordando todos y cada uno de los momentos felices de mi infancia, de bebé no recuerdo mucho, pero me puedo imaginar que desde antes de que naciera ya me querías.
• ¡Qué rápido pasa el tiempo!: mi dentadura cambió, mi pensamiento cada día progresa más, mi corazón cada vez comparte más amor, y cuantos más días pasan ¡más amigos tengo! Desde el primer día en que llegué a este mundo he estado aprendiendo de la vida, de toda tu sabiduría a cada instante.
• Mamá, quiero que sepas que por más humildes que sean mis palabras son para ti. Porque con tu amor aceptaste en tu seno la semilla de una nueva vida en el jardín de la tierra.
• Todo este gran amor es para ti que con el mismo has cultivado esta nueva flor de la existencia.
• Para ti mis sentimientos, que has acompañado con amor paciente y desinteresado, el crecimiento de tus hijos hasta su madurez.
• Madre, para ti un gracias y todo nuestro amor.
• No me despido sin antes decirte: ¡Gracias!
Por existir
Por aguantar mis manías y rabietas
Por entenderme
Por sentir mis penas como si fuesen tuyas
Por dejarme ver tu alma a través de tus ojos
Por tus desvelos
Por quererme a pesar de todo
Por ser mi madre
domingo, 19 de abril de 2015
Consejos para evitar el estrés
En las circunstancias que vivimos es imposible no estresarse de vez en cuando. El estrés es la dificultad para mantenernos tranquilos y continuar con nuestras actividades diarias de forma normal. Algunas personas tienen un estilo de vida tan complicado que les es imposible no estresarse constantemente, otras sólo son víctimas de este estado cuando cambian su rutina diaria. Lo cierto es que todos tenemos períodos de más o menos estrés.
Es importante tomar en cuenta que no todo el estrés es negativo. En algunas situaciones puede ser clave para evitar peligros o daños. El problema es el estrés crónico, ya que nos puede causar problemas de salud como tensión alta, problemas de corazón, obesidad y depresión.
¿Cuáles son los síntomas del estrés crónico?
Ya que es imposible no estresarse, debemos conocer los síntomas negativos de este estado para identificarlo a tiempo y evitar que nos afecte más de la cuenta. Conviene estar alerta cuando nos enfrentemos a:
Incapacidad para dormir apropiadamente a causa de pensamientos o ideas preocupantes.
Estar irritable o impaciente cuando se presentan pequeños problemas.
Ser incapaces de concentrarse
No poder tomar decisiones.
Fumar o beber más de la cuenta.
Divertirse menos de la cuenta.
Incapacidad para relajarse y sensación de que siempre hay algo pendiente de hacer.
Sentirse tenso.
Tener dolores de cabeza, cuello o musculares.
Quien busca estresarse lo menos posible primero debe conocer las causas que le conducen a ese estado, de esta forma podrá crear una estrategia para manejarlas. Resulta conveniente crear una lista de estas causas, llevar un diario en el que se escriba durante un mes o algunas semanas los temas, lugares, momentos y personas que aumentan nuestro nivel de estrés.
Cuando tengamos esta lista optemos por analizar con un amigo o familiar las razones exactas de nuestro estrés. A veces esta sensación no tiene mucho sentido y cuando la vemos en perspectiva desaparece. Si este no es nuestro caso, optemos por usar alguna técnica de relajación cuando nos enfrentemos a un factor estresante.
Descansa
Es común que al pasar un largo período de tiempo realizando la misma actividad terminemos estresados. Para evitarlo debemos darnos pequeños descansos. Lo recomendable es tomar un descanso de 20 minutos cada dos horas de trabajo. Durante este pequeño período se pueden realizar algunos estiramientos, respiraciones o tomar un pequeño paseo.
Un descanso adecuado también contempla un sueño reparador de 6 a 8 horas. Es importante dormir el tiempo adecuado para permitir que nuestro cerebro descanse, que nuestra mente se despeje para mantenernos más sanos. Además, durante este período llevemos a cabo cambios y actividades vitales para desarrollar nuestras actividades diarias.
Evita preocuparte
Aunque puede ser más sencillo decirlo que hacerlo, evitar las preocupaciones reducirá las posibilidades de estrés de nuestra mente. Es importante que nos mantengamos alerta para evitar las preocupaciones irracionales que surgen cuando nuestra mente está cansada.
Si nos sentimos cayendo a un estado de preocupación podemos realizar cualquier actividad que nos distraiga, como reír, hablar con un amigo o leer una historia divertida; aunque la felicidad no dure demasiado, podremos mantener a raya al estrés.
Planifiquemos
Uno de los problemas más comunes en quienes sufren estrés crónico es que no han aprendido o tomado el hábito de planificar y se enfrentan a situaciones que los sacan de control. Para evitar el estrés crónico podemos optar por crear una agenda con las actividades importantes a realizar. Dentro de la planificación debemos considerar los factores que necesitamos para nuestras actividades, el manejo de nuestro tiempo y las relaciones humanas.
Relajémonos
Quienes tienden a estresarse demasiado suelen pasar por alto los tiempos para relajarse y meditar sobre ellos y sus actividades. Es importante que cada día tomemos un tiempo para despejar la mente y concentrarnos en nosotros, nuestras actividades y necesidades. Una de las mejores alternativas es la meditación, actividad que ha dado resultados muy buenos de acuerdo con diversos estudios médicos.
Mantengámonos activos
La actividad física no sólo nos ayuda a mantenernos en nuestro peso ideal, también nos ayuda a sacar el estrés que vamos acumulando al relajar los músculos. Lo ideal es hacer al menos tres horas de ejercicio a la semana y no se necesitan actividades demasiado extenuantes. Una pequeña caminata o un paseo en bicicleta son suficientes para que nuestro cuerpo vea los beneficios.
Comamos sanamente
Los alimentos grasos o muy refinados tienen la capacidad de modificar nuestros estados de humor, facilitando el estrés. Para combatir este efecto debemos mantener una dieta sana y balanceada que contenga la cantidad correcta de cada tipo de alimento. La dieta perfecta no existe, cada uno de nosotros debe aprender a combinar los alimentos que le den los nutrientes que necesita para su estilo de vida.
Busquemos ayuda cuando la necesitemos
El estrés es un elemento normal y constante en nuestra vida. Pero si nuestro estrés no hace más que empeorar y no encontramos la solución, quizá necesitemos ayuda especializada para evitar problemas más serios. Es importante buscar a un psicólogo o terapeuta certificado que nos ayude a tratar el estrés desde la depresión o ansiedad que pueda estar generando.
Aprendamos a no estresarnos
El estrés es una realidad con la que debemos aprender a vivir. Sin importar la edad, nivel económico o profesión que tengamos, en algún momento nos enfrentaremos a una situación que nos estrese. Para que esta situación sea lo menos problemática posible podemos tomar en cuenta los consejos de antes y prevenir sus efectos negativos. Debemos recordar que es una situación que cualquiera puede vivir, por lo que no debemos avergonzarnos y evitar pedir ayuda si la necesitamos.
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